5 razones por las que hacer terapia

¿Este es el momento?

Puede que llegue el día que te hagas esta pregunta: ¿Este es el momento de hacer terapia? La pregunta vendrá a través de pensamientos, razonamientos, de reflexiones, pero solo cuando entres en ti, hagas un trabajo de recogimiento, te escuches con atención y te dejes llevar por lo que sientes, llegará la respuesta…

Si en ese trabajo de introspección, de escucharte decides que este es el momento, te voy a contar cuáles son las 5 razones por las que la terapia cambiará tu vida.

 

 

Aprenderás a conocerte, indagarás en ti y encontrarás posibilidades con las que antes no contabas, sentirás tu gran poder interior, tus virtudes, tus habilidades. Conectarás con tus emociones, aprendiendo a gestionarlas de la mejor manera, aceptándote y amándote tal como eres.

 

 

Reconocerás una nueva toma de conciencia en el momento que identifiques en ti aquellas conductas que no te ayudan y afectan tu funcionar en los diferentes aspectos de tu vida. Adoptando comportamientos más beneficiosos que te traerán paz y te enseñarán a ser más libre y valiente.

 

 

Sabrás que es vivir sin juzgarte, reconocerás por qué juzgas en los demás aquello que todavía no has resuelto. Podrás vivir sin ese juez interno que te reprocha y te culpa constantemente por tus actos, por cómo eres o por cómo no eres. Sintiéndote orgulloso/a de ti, de tu pasado y de que gracias a quien eres, has crecido y evolucionado.

 

 

Tomarás nuevos caminos: cuando reconocemos y nos permitimos sentir que estamos ante una nueva toma de conciencia, la vida irremediablemente toma un nuevo camino. Algo muere para dar paso a la aventura de vivir una vida con una nueva luz, a pesar de las dificultades por las que has pasado te sentirás orgulloso/a de ti, de tus retos y aprendizajes.

 

 

Entenderás y sentirás qué es amar y disfrutar la vida: nadie dice que la terapia sea la solución, pero sí el tomar conciencia de viejos actos que lo único que hacían era mantenerte caminando en círculos en tu zona de confort. Y a partir de aquí te permitirás progresar y vivir de una forma mucho más consciente, pues has encontrando el propósito de tu vida, sea cuál sea, viviendo en armonía, plenitud y libertad.

 

Leticia Paisal Álvarez

Psicóloga

Colegiado 21128

MUCHO MÁS QUE DOS

Empezar, comenzar, iniciar…palabras que nos dicen que estamos en el punto de partida, en el comienzo de algo que antes no existía. Pero cuando ese comenzar tiene que ver con dos personas, dos almas, dos universos que se encuentran, estamos en el punto de partida del enamoramiento, ante un nuevo crecimiento, un nuevo aprendizaje.

 

“El encuentro entre dos personas es como el contacto de dos sustancias químicas: si hay alguna reacción, ambas se transforman”.
Carl G. Jung

 

La valentía de exponernos a una relación, de “sentir” o volver a sentir, es exponernos al encuentro con el/la otro/a, pero sobre todo al encuentro con nosotros/as mismos/as, pues nos estamos abriendo a escuchar cuáles son nuestros deseos y lo que pretendemos o queremos de esa unión.

 

 

Y llega el enamoramiento con sus intensas emociones y muchas veces con el proyectar en el otro/a nuestras necesidades. Un encuentro en el que “somos mucho más que dos” pues cada uno llega con sus respectivas familias de origen, con sus historias, vivencias, tristezas, alegrías, lealtades y reglas.

 

¿Por qué volcamos nuestras
necesidades en la pareja?

 

Porque la pareja será el espejo de los conflictos sin resolver de ambas personas, de aquello que no se ha solucionado y se reclama en la relación de pareja.  Si no hay conciencia de esta actitud, volcaremos en esa unión aquello que necesitamos y creemos que la persona nos puede cubrir, la mayoría de las veces deseos y anhelos inconscientes muy antiguos, heridas que se formaron en la infancia en donde se estableció nuestro esquema relacional afectivo y que ahora como adultos repetimos en el intercambio con la pareja.

 

¿Pero por qué si todo tiene que ver con un anhelo,
un deseo guardado desde hace mucho tiempo atrás
depositamos en esa persona nuestra necesidad?

 

Porque una vez más sentimos la simbiosidad en una relación.  La primera unión simbiótica fue con nuestra madre, por la cuál obtuvimos el impulso para la vida, el beneficio de existir y el beneficio mutuo del desarrollo vital. Y gracias a esa relación hemos subsistido, de lo contrario no estaríamos aquí.  Ahora, como adultos, esa relación de fusión, de unión, se vuelve a repetir en la pareja.

En la infancia el hecho de pertenecer a nuestra familia, nos produjo alegría y placer sin importar si lo vivido en ella fuese bueno o no tan bueno, saber que éramos parte de algo fue los que nos dio ese bienestar.  De adultos necesitamos volver a sentir esa pertenencia en otras personas, especialmente en la pareja, la que abriga nuestras necesidades de placer, intimidad y confianza física.

 

“Lo perfecto no ejerce ningún atractivo sobre nosotros.
Descansa en sí mismo, lejos de la vida normal.
Únicamente podemos amar lo imperfecto.
Sólo de lo imperfecto nace un impulso de crecimiento,
no de lo perfecto”
Johannes Neuhauser

 

Un gran logro en una relación de pareja se dará cuando ambos puedan aceptarse a sí mismos tal como son y aceptar al otro/a tal como es, con lo que gusta y con lo que no.  Y cuando sienta que algunas de mis necesidades están cubiertas por la pareja, pero también tenga muy claro y mucha conciencia de que muchas de esas necesidades no lo están ni lo estarán, estaremos ante el amor adulto.

El amor adulto se traduce en “tomar al otro/a tal como es”.  En poder decirle: “Gracias por haberme sido regalado. Gracias por ser como eres” descubriendo con respeto y amor a la persona y sus particularidades.

 

Leticia Paisal Álvarez

Psicóloga

Colegiado 21128

 

Bibliografía:

  • Neuhauser, J. (2002) “Lograr el amor en la pareja” El trabajo terapéutico de Bert Hellinger con parejas. Barcelona: Editorial Herder.
  • Garriga, J. (2013). “El buen amor en la pareja”. Barcelona: Editorial Destino.

¿Qué son las Constelaciones Familiares?

Las Constelaciones Familiares son un tipo de psicoterapia sistémica pues se le da énfasis al sistema familiar para explicar el bienestar o malestar de la persona, aunque plantea conceptos y técnicas de diferente tipo.  Es creada por el teólogo y terapeuta alemán Bert Hellinger, quien aportó comprensiones sobre los Movimientos del Alma Familiar y las Órdenes del Amor en los sistemas. Existen muchos sistemas humanos (familia, amigos, escuela, empresa, etc.), pero el sistema familiar es el más importante pues está compuesto por las personas con las que compartimos un destino común tanto en lo cotidiano como en lo trascendente.

 

Todos los sistemas humanos, se caracterizan por ser dinámicos y semiabiertos, nuevos elementos pueden entrar a pertenecer pero ningún elemento puede dejar de pertenecer aunque cambie de estatus, desaparezca o muera.  Manteniendo al mismo tiempo una estructura subyacente basada en una serie de órdenes o “leyes naturales”.  Es por eso, que aunque en una familia entren y salgan miembros o crezcan y cambien, existe una única “sintaxis” cuyas “reglas” se mantienen a lo largo del tiempo y a través de los cambios.  Estas reglas son las que Bert Hellinger denomina “órdenes del amor”, las cuáles giran en torno a la idea de “vínculo” y de “conciencia”.

 

Nos vinculamos a las personas que queremos y con las que compartimos vivencias.  El bienestar de las personas con las que estamos vinculadas afecta, de una u otra forma, nuestro propio bienestar incluso aunque no seamos conscientes de dichos vínculos.

La familia como unidad en sí misma, proyecta en nosotros deseos afectivos, corporales, intelectuales, sexuales, etc., y si tiene alguna parte desequilibrada, el resto de las partes también estarán afectadas.  Las Constelaciones Familiares permiten ver esas partes “desorganizadas”, las causas del problema existente en una familia o su desorden y que a veces puede estar generando toda clase de síntomas y patologías y busca su orden para que fluya la vida y la energía que lo une y esté asegurada su funcionalidad.

 

Desde las Constelaciones Familiares se contempla el hecho de que estamos vinculados no sólo con personas que conocemos sino también con aquellas que no conocemos, pero han intervenido de una u otra forma en la constitución de nuestro sistema y de su destino.  Actualizan los desequilibrios ocultos existentes en nuestro árbol genealógico ya que la conciencia y la psique se transmite de generación en generación.  Los asuntos no resueltos llegan a los miembros posteriores de la familia, por lo tanto, ordenar la mirada e identificar dónde está el desorden inicia de nuevo el flujo de la vida allí donde había quedado interrumpido.

 

 

Leticia Paisal

Psicóloga

Colegiado nº 21128

 

Bibliografía consultada:

 

Bourquin, P. (2007). Constelaciones Familiares. Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer.

 

 

Colodrón, M. (2011). Muñecos, metáforas y soluciones. Bilbao: Desclée de Brouwer.

 

Travesset, M. (2007) La Pedagogía sistémica. Fundamentos y prácticas. Ed. Grao. Barcelona.